Obstáculos que vencer en un programa eficaz de aprendizaje en ajedrez

Ya lo dijo Lasker en su época y no erró en afirmar que aprender a jugar ajedrez es aprender a pensar por uno mismo, pero mientras se aplica un método para integrar todas las virtudes y fortalezas de un jugador completo se debe impedir desembocar en la monotonía, generadora de estrés y obstrucciones en el progreso auténtico, pues dicha monotonía produce hábitos que perjudican a largo plazo los avances triunfadores de quién se dedica a cultivar su desempeño consciente en esta actividad; no obstante, para librarse del estancamiento didáctico es necesario reconocer qué obstáculos pueden presentarse durante los procesos de orientación educativa en favor de potenciar el éxito en el aprendizaje y salvar meses o incluso años de vanos esfuerzos en entrenamiento carente de sentido. Lo que se debe superar, entonces, son ciertos paradigmas reseñados a continuación:

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La acumulación de conocimiento inerte.

El conocimiento no es lo único que se requiere para ser un jugador fuerte, sólo es un factor de varios. Otro factor aún más importante es tener un correcto sistema de pensamiento, pues todo conocimiento adquirido requiere ser un complemento al sistema de pensamiento independiente, caso contrario dicho conocimiento no sirve ni ayuda en fortalecer el sentido conceptual objetivo y práctico. Esto es algo aplicable en todas las áreas de la educación, pero en ajedrez se destaca este hecho porque su práctica no sólo implica el logro de resultados deportivos, sino la creación de un ser humano apto y capaz de modular una conducta, una capacidad de análisis y de reflexión mental que le conceda una destreza primordial en cualquier esfera de la vida, ya que aprender es algo más que adquirir un conocimiento, es orientarse en la manera de pensar y forjar los sutiles procesos de la creatividad. Dicho específicamente, aprender es adquirir una consciencia de pensamiento ponderativo multifuncional.

Un ajedrecista necesita saber cómo aplicar su conocimiento en la práctica y esto es algo mucho más importante que la adquisición desmesurada de «nueva» información inútil, lo cual se soluciona enfocándose en perfeccionar los procesos cognitivos y descartando la acumulación constante de teorías obsoletas cómo la memorización acrítica de jugadas u la subestimación de los principios básicos en pos de «ataques» irreflexivos que deterioran la comprensión estratégica fundamental. Es imprescindible ser consciente de todos los matices presentes en el desarrollo del juego.

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La tendencia de sobreestimar la cantidad de información adquirida sobre su calidad.

Esto es una derivación del primer obstáculo. A veces cuándo hay un gran entusiasmo por aprender, aquella emoción puede nublar el juicio de quién se dedica a estudiar algo sin un objetivo concreto al darle importancia a elementos que no la merecen, por ejemplo, cuándo algún estudiante se plantea cierto número máximo de páginas qué leer o de ejercicios qué resolver a diario, no sabiendo lo inexacto que resulta ese enfoque si no se cuenta con la comprensión consciente adecuada, se omiten aspectos vitales del entendimiento duradero por intentar abarcar mucho, aunque no asimile nada realmente. Situación que se remedia confiriendo al estudio un enfoque minucioso y consciente de comprender las ideas básicas manifestadas sin avanzar a temas de mayor dificultad antes de haber entendido los conocimientos previos. Las obras didácticas no deben leerse de manera superficial, sino con esmero y detalle asegurándose de entender el contexto descrito, la esencia e intención del razonamiento.

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La escasez de conocimiento básico.

Así cómo para poder calcular en matemáticas primero es necesario aprender los números, en ajedrez ocurre algo similar, pues el fundamento de todo buen juego radica en el dominio de sus principios elementales que asisten al desarrollo del talento individual, cosa que ignora un neófito de la materia cuándo intenta aplicarse al estudio de teorías o técnicas no aptas para su nivel de comprensión y desprecia los conceptos básicos presentes en el transcurso de cada batalla, porque simplemente desconoce que dichos conceptos son la clave de todo método eficaz.

Antes de proceder al aprendizaje de técnicas avanzadas, cómo la profilaxis por mencionar un ejemplo, es fundamental que el jugador domine los principios elementales básicos.

Durante el desarrollo de un juego de ajedrez es necesario utilizar las ideas estratégicas elementales: tempo, espacio y armonía, al aplicar en síntesis todo el conocimiento aprendido en cada movimiento acorde a criterios de calidad en un sistema de pensamiento impecable; dicho sistema debe contener instrucciones precisas de qué hacer en cada fase del juego [qué/cómo atacar; qué/cómo defender], considerando que por cada movimiento se tiene de uno a tres minutos para pensar en ritmo de juego clásico, no se debe divagar aleatoriamente para realizar los movimientos. Lo mejor es entender qué hacer en una situación dada y es importante comprender esto antes de jugar cualquier cosa. Un buen sistema de pensamiento ayuda a solucionar este problema y todo ajedrecista debe desarrollar uno en base a los conceptos básicos imprescindibles, pues sólo entonces el progreso será firme, sencillo y veloz.

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Las expectativas de resultados rápidos.

Debido a la fuerte motivación y el deseo de triunfo latentes en el espíritu de todo jugador principiante que se apasiona por mejorar y contemplar resultados lo más pronto posible, las expectativas de mejorar rápido pueden ser causa de obstáculos cómo los mencionados anteriormente porque la presión psicológica auto-impuesta, o impuesta en ciertos casos por algún tutor o padre de familia hacia sus pupilos, inhibe la capacidad de concentración e incluso el propio interés en el juego.

La realidad es que los progresos técnicos en una actividad que requiere perseverancia mental toman cierta duración para ser apreciables. Por lo que en vez de centrarse en los resultados inmediatos, el estudiante mejor se debe enfocar en la calidad de su técnica y criterio independiente de máximo potencial práctico, tanto para disfrutar del ajedrez cómo diversión y deporte, así cómo para permitirse avanzar con vigor y confianza en el desarrollo de las virtudes inherentes a esta ciencia concebida cómo juego de lógica, dónde la calidad del movimiento prevalece y el criterio genera espontáneamente sus resultados.

Caruana tata
«Se trabaja por un largo periodo y no aparecen resultados, pero en algún momento todo adquiere sentido y empiezas a jugar mejor o ganar más confianza.» – Fabiano Caruana

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