Obstáculos que vencer al entrenar ajedrez

Algo que un estudiante del ‘juego-ciencia’ debe considerar al momento de plantearse mejorar y ejercitar su habilidad en él, es que en ajedrez el océano de teoría es insondable, autores hay por cientos, y obras por miles de miles; aunque esto no es sorpresa si se tiene en cuenta que se trata de un juego matemáticamente infinito. De manera que las destrezas de cada jugador varían acorde a la literatura que han estudiado y la constancia que han dedicado a practicar sus recursos estratégicos en general. No obstante, más allá de abarcar la abundancia de contenido teórico es importante que el jugador sepa organizarse y establecer objetivos consecuentes con sus resultados competitivos más recientes, para así aprender de las debilidades y fortalezas en su técnica, pues el entrenamiento ajedrecístico no es otra cosa que un aprendizaje constante de sutilezas pertenecientes a la lógica espontánea del juego; pero ante todo, es oportuno que el jugador, tanto cómo el instructor, conozca matices críticos del aprendizaje en pos de conducir adecuadamente la asimilación de conceptos clave, planificar los temas en qué desarrollarse, e impedir que tal aprendizaje tienda a la obsesión o la monotonía: generadoras de estrés y obstrucciones en el auténtico progreso. Por ello, antes de abarcar una metodología de entrenamiento es imperativo ser consciente de tales matices.

Por ejemplo, una típica obsesión que puede surgir por el ajedrez, y en general por cualquier juego, es el frívolo deseo de ganar sólo por ganar, y esto es algo que debe superarse completamente conociéndote a ti mismo(a) cómo jugador(a). Es verdad que el ajedrez competitivo se trata de lograr la victoria en las partidas de torneo, pero esto es un resultado que surge naturalmente de la aplicación del pensamiento metódico y las imprecisiones del oponente; entonces, pensar en jugar de manera correcta es más útil que pensar obsesivamente en ganar, pues el resultado lógico del ajedrez bien ejecutado es el empate, y ello tampoco es un resultado en absoluto despreciable, al haber siempre nuevas oportunidades para lograr la victoria sin distraerse con idealismos injustificados. Aunque para librarse del estancamiento didáctico que impida el progreso independiente del ajedrecista, es necesario reconocer qué otros obstáculos relativos pueden presentarse durante los procesos de orientación autodidáctica o para los demás, en favor de potenciar el éxito en el aprendizaje y salvar meses o incluso años de vanos esfuerzos en entrenamiento carente de sentido.

Lo que se debe superar, en consecuencia, son ciertos paradigmas reseñados a continuación.

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La acumulación de conocimiento inerte

El conocimiento no es el único requisito para ser un fuerte jugador, sólo es un factor de varios. Otro factor aún más importante es el tener un correcto sistema de pensamiento, pues todo conocimiento adquirido requiere ser un complemento al sistema de pensamiento independiente, caso contrario dicho conocimiento no sirve ni ayuda en fortalecer el sentido conceptual objetivo y práctico. Esto es algo aplicable en todas las áreas de la educación, pero en ajedrez se destaca este hecho porque su práctica no sólo implica el logro de resultados deportivos, sino la creación de un ser humano apto y capaz de modular una conducta, una capacidad de análisis y de reflexión mental que le conceda una destreza primordial en cualquier esfera de la vida, ya que aprender es algo más que adquirir un conocimiento, es orientarse en la manera de pensar y forjar los sutiles procesos de la creatividad. Precisamente, aprender es adquirir una consciencia de pensamiento ponderativo multifuncional, no sobrevalorando la cantidad de información adquirida sobre su calidad.

Un ajedrecista necesita saber cómo aplicar su conocimiento en la práctica enfocándose a perfeccionar sus procesos cognitivos, pues el único sendero para desarrollar la agilidad de juego práctica es a través de asimilar abundantes esquemas del ajedrez clásico. Razón por la cual campeones cómo Hikaru Nakamura, Magnus Carlsen y Maxime Vachier-Lagrave destacan además en la modalidad de ajedrez rápido, ya que tienen el amplio respaldo de su experiencia basado en patrones e ideas estándar del ritmo pensado, compilados categóricamente en su cognición.

De modo que para refinar tal destreza del pensamiento es fundamental guiarse por un método enfocado en pulir tu técnica para evaluar e interpretar situaciones, proyectar el cálculo de variantes y adaptarse a nuevos matices de manera espontánea.

Lasker E. (1926). Manual of Chess. Págs. 337-338:

La educación en ajedrez debe ser una educación en pensamiento independiente y juicio crítico. El ajedrez no debe ser memorizado, simplemente porque no vale la pena. Si cargas tu memoria, debes saber por qué. La memoria es muy valiosa cómo para almacenarla de insignificancias. De mis cincuenta y siete años he aplicado al menos treinta en olvidar la mayoría de lo que he aprendido u leído, y porque he triunfado en esto he logrado una cierta destreza y alegría con la cual nunca jamás quisiera no estar otra vez. Si es necesario, puedo incrementar mi habilidad en ajedrez; si es necesario puedo hacer aquello de lo cual no tengo ni idea en el momento. Pues he almacenado poco en mi memoria, pero puedo aplicar ese poco, y es de buen uso en muchas y variadas situaciones. Lo mantengo en orden, pero me resisto a cualquier intento de aumentar su peso muerto.

No se debe conservar en la mente: nombres, números, circunstancias aisladas, ni tan siquiera resultados, pero sí solo métodos. El método es flexible y se puede aplicar en cada situación. En cambio el resultado, el incidente aislado, es rígido, porque está sujeto a condiciones enteramente subjetivas. Los métodos producen numerosos resultados; unos pocos de estos permanecen en la memoria, y mientras se conserven pocos, son útiles para ilustrar y mantener vivas las reglas que producen múltiples resultados. Tales resultados útiles deben ser renovados de vez en cuándo así cómo la comida fresca se debe suplir a un organismo viviente para mantenerlo fuerte y saludable. Pero los resultados útiles de este modo tienen una conexión viva con las reglas, y éstas a su vez se descubren al aplicar un método vivo: el todo en esta metodología debe tener vida. Y más que eso, una vida armoniosa.

Esta vida armoniosa surge de la vida; y la vida sólo se genera por la vida. Aquel que quiera educarse a sí mismo en ajedrez debe evitar lo que está muerto en él: teorías artificiales, sostenidas por escasos ejemplos y descartadas debido a un exceso de ‘ingenio humano’; el hábito de jugar con oponentes inferiores; la costumbre de evadir trabajos complicados; la debilidad de usar acríticamente las variantes o reglas descubiertas por otros; la vanidad narcisista; la incapacidad de admitir errores; en breve, todo aquello que conduzca a un estancamiento u anarquía.

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La escasez de conocimiento básico

Así cómo para poder calcular en matemáticas primero es necesario aprender los números, en ajedrez ocurre algo similar, pues el fundamento de todo buen juego radica en el dominio de sus principios elementales que asisten al desarrollo del talento individual.

Durante el desarrollo del juego es indispensable utilizar las ideas estratégicas básicas cultivadas en tu preparación, y no despreciarlas por su sencillez sino valorarlas correctamente según tus fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas, relativas a los elementos dinámicos del juego, que luego sirven de respaldo en el aprendizaje de nuevas ideas más sutiles.

Masterclass.com (2019). Garry Kasparov Teaches Chess:

No existe una regla que exija detener la adquisición de ventajas posicionales y avanzar con tácticas. Es algo que uno siente y que es importante para encontrar oportunidades ventajosas. Así que nunca se debe dejar de hallar una oportunidad para plantear amenazas y ganar ventaja dinámica, porque siempre las hay, especialmente si uno tiene piezas bien colocadas, controlando los cuadros centrales del tablero u acumulando presión para dirigir un ataque al rey adversario.

Eso es lo que hace la diferencia entre los buenos jugadores, los muy buenos y los mejores de los mejores, ya que uno intuye cuándo es el momento correcto. Es difícil de explicar, pero se trata de saber jugar en el momento preciso usando las ventajas posicionales y las piezas dominantes, para convertirlas en una ventaja material decisiva. Aunque hay una recomendación, o le diría yo una advertencia: cuándo evaluamos una posición y sus elementos tácticos hay que destacar aunque sea un tema estratégico, ya que una buena combinación táctica incluye diversos componentes  básicos [refiriéndose a los temas que surgen de la táctica cómo ataque doble, clavada, sobrecarga, etc.]. Por ello es importante conocer tantas posiciones y esquemas cómo sea posible aprender, pues uno nunca sabe cuándo resulten de utilidad en ciertas situaciones.

No hay que ser dogmáticos, ya que tampoco se trata de hacer un movimiento en reacción de otro, o de que un patrón sea más importante que otro, siempre hay variantes, y debido a esto creo que es de ayuda estar cómodo conociendo diferentes posiciones. Los patrones múltiples crean diversas configuraciones; por esta razón soy cuidadoso de ser muy específico y forzar el aprendizaje con una actitud de pensar ‘esta o aquella es la manera correcta de aprender ajedrez’. El aprendizaje del ajedrez es un proceso constante, e incluso un jugador del más alto calibre no debería dejar de aprender porque es posible hallar nuevos temas con la disposición a descubrirlos.

13Jun2020

Las expectativas de resultados rápidos

Debido a la fuerte motivación y el deseo de triunfo latentes en el espíritu de todo jugador que se apasiona por mejorar y contemplar resultados lo más pronto posible, las expectativas de mejorar rápido pueden ser causa de obstáculos cómo los mencionados anteriormente porque la presión psicológica auto-impuesta, o impuesta en ciertos casos por algún tutor o padre de familia hacia sus pupilos, inhibe la capacidad de concentración e incluso el propio interés en el juego.

La realidad es que los progresos técnicos, en una actividad que requiere dedicación y perseverancia, toman cierta duración para ser apreciables. Por lo que en vez de centrarte en los resultados inmediatos, mejor es enfocarte a optimizar la calidad de tu técnica y criterio independiente, tanto para disfrutar del ajedrez cómo diversión y deporte, así como para permitirte avanzar con vigor y confianza en el desarrollo de las virtudes inherentes a esta ciencia concebida cómo juego de lógica, paciencia y tolerancia.

Caruana tata
«Se trabaja por un largo periodo y no aparecen resultados, pero en algún momento todo adquiere sentido y empiezas a jugar mejor o ganar más confianza.» – Fabiano Caruana

Conclusiones

  • Lo primordial para entrenar ajedrez: ser práctico. Juega con cierta frecuencia, pero no más de lo que disfrutes, de modo que conserves la destreza pero tampoco te fatigues.
  • El conocimiento básico del juego se cultiva estudiando composiciones magistrales del ajedrez clásico y resolviendo ejercicios de cálculo: recursos que además sirven de apoyo en la preparación más sutil de temas estratégicos y patrones estándar.
  • Los mejores resultados sólo se perciben tras varias temporadas de trabajo, descanso ¡y más trabajo!, por lo tanto, sé constante para renovar tus ideas con cierta frecuencia y no te desanimes, a fin de cuentas lo que importa es divertirse aprendiendo. 🙂

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