Estilos

Según la clasificación de los sistemas numéricos Elo y Glicko, la habilidad que desempeñan los ajedrecistas se define a través de la estadística matemática, otorgándoles un valor digital aproximado al rango de conocimiento y experiencia individual. Mas, independientemente de su clasificación numérica, los jugadores coexistentes en tal distribución lógica-objetiva presentan diferentes cualidades expresivas que los números no son capaces de abarcar en concepto. Es el caso de los estilos. Algo que no debe confundirse con la personalidad arquetípica de los practicantes, que si bien atribuye características psicológicas únicas al estilo de cada cuál, se trata en realidad de ciertos factores preponderantes en la composición de su forma de juego.

También es propicio diferenciar entre las maniobras particulares en la interacción de los estilos de aquellas destrezas prominentes del estilo. Es decir, la habilidad para maniobrar en ataque y en defensa presentes en la dinámica del ajedrez no implican que el estilo de un jugador se determine por ser «defensivo» u «agresivo», pues aquellos recursos son inherentes al espíritu con el que un ajedrecista conduce las piezas y se refieren más al carácter que al estilo de un jugador.

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En contraste, dicha cuestión idealista sobre las destrezas prominentes del estilo se puede interpretar mejor al considerar que la naturaleza estratégica del ajedrez permite englobar dos maneras prácticas de jugarlo: posicionalmente, configurando estructuras consecuentes a la planificación progresiva de objetivos enfocados en adquirir ventaja de iniciativa; y tácticamente [u combinativamente], maniobrando aquellos elementos dinámicos/estáticos de la posición para el logro de tales objetivos.

No obstante, resulta insuficiente categorizar el estilo ajedrecístico justificándolo sólo con uno de esos dos factores, pragmáticos en esencia, pero tan variables entre sí que a menudo es indistinto percibirlos en acción.

Lasker, Manual de Ajedrez (1925) «Mientras que los valores se transforman por medio del juego combinativo, en el juego posicional dichos valores se demuestran y se confirman.

En el maestro de ajedrez, el juego combinativo complementa el juego de posición. Con la combinación, el maestro se propone poner en evidencia los valores falsos y derrotarlos; se guiará en el juego de posición con los valores verdaderos, conduciéndolos a su cima.»

A esto se refirió Mikhail Botvinnik al decir que «las tácticas son sirvientes de la estrategia», cosa que los ajedrecistas de gran experiencia ilustran con el desarrollo de su juego magistral. ¿Pero cuál es aquella naturaleza en el modo innato de jugar que constituye su estilo a fin de cuentas? La virtud de su comprensión, dicha percepción que orienta la estrategia acorde a una correcta valoración de sus fortalezas y la manera intuitiva de solventar debilidades. Comprensión que se ajusta con ciertos parámetros ideológicos relativos de la composición abstracta del ajedrez cómo juego, arte, deporte y ciencia, siendo a su vez la razón por la cual memorizar variantes resulta una práctica estéril para el desarrollo lógico-intuitivo de la comprensión ajedrecística, pues uno jamás puede confiarse de que quién jugó cierta posición en su planteamiento inicial tenga un estilo comprensivo idéntico al propio, y la forma en que algún rival conteste a dicha variante puede tampoco ser igual a la de quién jugó contra el esquema en su configuración original específica, motivo por qué las referencias de variantes no apoyan al aprendizaje didáctico si no se cuenta con el entendimiento que demandan la posición y el estilo independiente.

Así, tras un estudio sobre las cualidades preponderantes del factor estratégico es posible definir cuatro estilos en el desempeño ajedrecístico según la ideología que destacan las principales conjugaciones elementales entre juego posicional y combinativo.

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Romántico: Un estilo cuyo enfoque se remonta a los orígenes del ajedrez moderno en el siglo 14, cuándo se lo consideraba juego en su esencia más pura, enfatizando el dinamismo combinativo audaz rebosante de imaginación táctica implacable más que la planificación minuciosa de factores posicionales, y no obstante, maniobrando la posición de manera enérgica en pos de resultados inmediatos. En general es un modo exótico de jugar debido a su intrepidez combativa y demandante capacidad de precisos cálculos para su triunfo. Destaca los gambitos o fantásticos sacrificios intuitivos de calidad en favor de la iniciativa, con desprecio a la victoria lograda por ganancias materialistas o el juego defensivo.

Jugadores que han trascendido por su enfoque romántico son Gioachino Greco (1600-1634), Louis-Charles Mahé de La Bourdonnais (1795-1840), Adolf Anderssen (1818-1879), Paul Morphy (1837-1886), Joseph Blackburne (1841-1924)Mikhail Tal (1936-1992)Vassily Ivanchuk (1969-), Alexei Shirov (1972-), los cuales han aportado grandes obras maestras dignas de estudio para la interpretación del dinamismo táctico en ajedrez; una ilustración de ello es el célebre juego histórico del maestro estadounidense Paul Morphy contra los aficionados Duque de Brunswick y Conde Isouard que lo enfrentaron en consulta durante una presentación musical en la Ópera de Paris, en 1858. La naturalidad con que Morphy conduce las piezas blancas es sencillamente admirable, tras un armónico desarrollo que limita la actividad de sus adversarios la partida concluye con una genial combinación que sacrifica su caballo, torre y dama para liberar la actividad de sus piezas remanentes y dar un bonito jaque mate en la octava fila. Gran ejemplo de iniciativa que caracteriza el estilo romántico.

“El ajedrez no es un juego de velocidad, sino de dialecto a través de acciones.”
Matthew Selman

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Artístico: Puede considerarse la evolución natural del romanticismo en ajedrez, que más allá de concebirlo cómo un ejercicio noble de lógica mental, surge de la belleza perteneciente a un elemento combinativo más sutil que osado. Sensible a la vez que intuitivo en el cálculo de variantes heterodoxas a las normas teóricas. Aunque si bien no es un estilo intrínsecamente posicional, enfatiza la composición de posiciones complicadas, acorde al dominio de cuadros fuertes, en las que prepondera la delicadeza con los matices flexibles de iniciativa táctica y armonía en general, a través de sacrificios prácticos de piezas y combinaciones detallistas.

Grandes ajedrecistas que han destacado por su estilo artístico son: Emanuel Lasker (1868-1941), Richard Réti (1889-1929), Efim Bogoljubov (1889-1952), Alexander Alekhine (1892-1946), Gyula Breyer (1893-1921), Ernst Grünfeld (1893-1962), Garry Kaspárov (1963-), Judit Polgár (1972-), Alexander Grischuk (1983-). Para apreciar la virtud del estilo en cuestión, sírvase de referencia el siguiente juego entre Alekhine y Yates de 1922 que tuvo lugar en Londres.

 

 

Alekhine logra controlar los cuadros centrales c5-e5-f4, simplifica la posición apoderándose de la columna c y tras consolidar su estructura, mejora la posición de su caballo y rey en aquellos cuadros para ejecutar una combinación de jaque mate en la séptima fila, por ello en la insólita jugada 36.Cf6! las negras se niegan a aceptar el sacrificio de caballo, puesto que si lo toman las blancas dan jaque mate con 37.Th7#, aunque evitar el sacrificio tampoco soluciona la crítica situación pasiva de las negras que al eliminar dicho caballo una jugada después permiten a las blancas avanzar su rey con ventaja decisiva atrapando la torre negra, por lo cual las negras abandonaron, ya que si intentaban proteger la torre con …Taf8 las blancas dan el jaque mate con Th7+ y Tcg7#; salvar la torre con …Tf8 tampoco sirve debido a la misma combinación de mate en g7; en todo caso si las negras decidían entregar su torre y jugar con calidad de menos, las blancas cuentan con una posición de rey muy activa para eliminar los peones de la posición negra y avanzar sus propios peones en el flanco de rey hacia la coronación para dar jaque mate a posteriori.

“Concibo el ajedrez cómo arte y no cómo juego.”
Alexander Alekhine

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Técnico: Es el ajedrez cómo retórica disciplina competitiva, naturalmente la forma de juego más simple y carente de complicaciones, pero no por ello menos precisa, pues exige sensibilidad a la disposición de estructuras y planificación objetiva. Un estilo cuyo matiz estratégico se guía por la valoración holística de elementos posicionales dinámicos y estáticos, enfatizando un soporte lógico de los factores constantes en la estructura y su coordinación activa, de manera conservadora tal que destaca la adquisición de ventajas a largo plazo en contraste al radicalismo inmediato de los estilos más combinativos, no forzando las combinaciones tácticas con jugadas intrépidas sino elaborando los factores para el desarrollo combinativo, con sutileza cómo en el estilo artístico pero mucho más compacto y seguro.

El siguiente juego de Anatoly Karpov vs. Garry Kasparov de 1984, acontecido en Moscú, es una ilustración de tecnicismo posicional del entonces campeón mundial.

Karpov, que conducía las piezas negras, se encarga de neutralizar toda iniciativa del juego dinámico de Kaspárov a través de reducir el número de piezas oponentes activas y establecer su control en el flanco de dama, entonces maniobra sus piezas para simplificar a una posición relativamente balanceada con torre y tres peones por jugador, que sugiere un empate, pero con el matiz diferenciador de que Karpov cuenta con una ligera ventaja por tener su rey más activo, lo cual aprovecha para  abrirse paso en campo abierto apoyando el avance de su peón a, logrando repeler la movilidad de la torre oponente y presionando a Kaspárov con ocuparse de frenar el avance de peón en el flanco de dama para ganar tempo en desplazarse al flanco de rey desprotegido de las blancas y reducir aún más material, bloquear con su torre al adversario el acceso al flanco de rey y ganar un peón de ventaja que inevitablemente promocionará, por lo que Kaspárov abandonó. Interesante ilustración de sencillez técnica para lograr una ventaja decisiva no evidente.

Además de Anatoly Karpov, otros ajedrecistas de referencia que se han distinguido por un fino tecnicismo son: Wilhem Steinitz (1836-1900), José Capablanca (1888-1942), Robert Fischer (1943-2008), Artur Yusupov (1960-), Alexander Khalifman (1966-), Viswanathan Anand (1969-), Irina Krush, (1983-), Magnus Carlsen (1990-).

“La belleza de un movimiento no se refleja sólo en su apariencia, sino en el pensamiento que hay tras él.”
Aron Nimzowitsch.

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Científico: El tecnicismo a una escala analítica pura. Estilo basado en el cálculo profiláctico enfocado al diseño estructural de fortalezas inexpugnables que anticipa y suprime todo plan adversario; dependiente de los factores más estáticos para elaborar un preciso contrajuego dinámico al detectar falencias en los ataques injustificados y las debilidades en la posición contraria, siendo receptivo a las posibilidades críticas que surgen de las alteraciones armónicas en la posición. Incuestionablemente la forma de juego más lógica y consistente que considera al ajedrez cómo una filosofía metódica profesional.

Los juegos compuestos en este estilo son por lo general de naturaleza muy formal e ilustrativos en conceptos estratégicos referentes al manejo de  los desequilibrios posicionales y planificación de ventajas sutiles de suprema exactitud. Entre quiénes han destacado por esta clase de juego están: Aron Nimzowitsch (1886-1935), Max Euwe (1901-1981), Mikhail Botvinnik (1911-1995), Tigran Petrosian (1929-1984), Vladímir Krámnik (1975-), Fabiano Caruana (1992-).

El siguiente ejemplo, Mikhail Botvinnik vs. Paul Keres de 1966, jugado en Moscú, enseña un prolijo estilo científico en la manera de elaborar una posición anti-contrajuego para ejercer presión en ambos flancos del tablero dónde su oponente ha debilitado importantes cuadros debido a su falta de estrategia posicional.

1.c4 Cf6 2.Cc3 e5 3.Cf3 Cc6 4.g3 en las primeras cuatro jugadas se puede percibir la cualidad estructural de Botvinnik, su peón c controla un vital cuadro central, sus caballos desafían la actividad de los de su rival y el sensible avance de peón a g3 prepara el desarrollo de su alfil de cuadros claros por fianchetto en el que controlaría la fuerte diagonal h1-a8; tras la jugada 4….Ac5 de las negras, Botvinnik ya plantea una variante precisa con 6.Cxe5: si 6…Cxe5, entonces 7.d4 y las blancas recuperan su pieza fortaleciendo el control sobre los cuadros centrales; por ello Keres, fiel a su estilo más artístico evita eso y contesta con 6….Axf2+, recuperando su peón y despojando a las blancas del enroque, pero con el detalle que se ha desecho de un alfil que vale poco más que el caballo y permite a las blancas conservar su par de alfiles, que a largo plazo pueden considerarse una ventaja estratégica importante debido a su rango dinámico de ataque, en casos así las negras deben compensar este desequilibrio jugando más táctico y mejorando sus caballos para aventajar al oponente en actividad, cosa que las blancas pueden refutar jugando con exactitud. Tras el respectivo cambio de caballo por alfil 7.Rxf2 Cxe5 atacando el peón d4. Las blancas refuerzan el cuadro central d5 avanzando su peón 8.e4! protegiendo a la vez el peón c con el alfil desde su posición natural. 8….c5, 9.d3 las blancas consolidan su estructura central de peones asegurándose un dominio total del punto fuerte d5 y forja una fuerte muralla que neutraliza la actividad del alfil negro en su posición, algo que también afecta su propio alfil pero no tan restrictivamente pues éste puede activarse en las diagonales que cruzan los flancos, mientras que el alfil negro ni de los flancos puede intentar atacar la estructura blanca; Keres continúa con …d6  liberando la actividad del alfil en c8 a la vez que coordina posibles maniobras tácticas en el cuadro g4 con los caballos; así, la siguiente jugada de Botvinnik resulta lógica y natural. 10.h3! neutralizando la presión sobre g4 y dando inicio a una serie de maniobras para lograr invulnerabilizar su posición de los ataques adversarios mientras desarrolla un activo sistema de piezas que protegen todo su territorio; …h5 intenta establecer un puesto avanzado para alguna de sus piezas, 11.Ae2 desarrollando su alfil a una diagonal que resguarda su flanco de rey …Ch7 con la idea de desplazar este caballo vía g5 a e6 dónde controla el rango del alfil blanco de cuadros oscuros, 12.Rg2 profilaxis, maniobra su rey a una posición más segura fuera del peligro de un posible jaque de dama en f6 que ganaría espacio y tempo en su contra …h4 un avance que intenta ganar espacio en el flanco de rey blanco para las piezas negras, 13.g4 neutraliza la tensión de los peones y limita el rango del alfil negro de cuadros claros …Cg5 mejora su pieza menos activa protegida por la dama, 14.Ae3 Más flexibilidad profiláctica, desarrolla su alfil considerando que si el caballo se mueve a e6 podría ubicarse en d4 y desde e3 plantea su posible eliminación según demande la situación, por ello se ubica en e3 y no en d2 …Ad7 También desarrolla su alfil, 15.Dd2! Desarrolla la dama y arma una batería con alfil amenazando eliminar el caballo negro a la vez que despeja la fila para sus torres y armoniza la coordinación total de su ejército con actividad por ambos flancos gracias a su fuerte control central, presionando las negras a tornarse pasivas para intentar sostener su posición; …Ce6 Keres protege su caballo y completa su maniobra comenzada con …Ch7, con la posibilidad de instalarlo en d4 y buscar simplificaciones que alivien su falta de espacio u oportunidades tácticas; 16.b4 con el centro cerrado las blancas plantean avanzar en el flanco de dama y organizar elementos para lograr un efectivo ataque. Las negras no toman …cxb4 pues ello les quitaría su puesto avanzado en d4 y entonces el potencial activo de las piezas blancas se incrementaría tras 16.Cd5 a5, 17.Ab6 Db8, 18.Thf1 controlando tanto la diagonal g1-a7 cómo la columna f con un juego muy pasivo para las negras y por eso juegan …b6 defendiendo su peón y desocupando b7 para un posible desplazamiento flexible de su alfil en la gran diagonal; 17.Tab1 alerta de la tensión entre b4 y c5, Botvinnik realiza ésta maniobra de torre anticipándose a su latente apertura; …Ac6 intentando armonizar la estructura según el espacio que dispone, pero notándose lo restringido que yace al tener su alcance limitado por la estructura central de la posición blanca, un matiz a considerar cuándo alguno piense en despojarse del par de alfiles ¿qué actividad potencial conserva el alfil remanente? prácticamente ninguna en este caso y las blancas pueden aventajarse de este factor; 18.Thf1 atiende su flanco de rey fortaleciéndolo con el dominio de la columna f dónde las negras son vulnerables, las blancas no se empecinan en jugar cosas extravagantes sino más bien maniobras prácticas de estabilidad estratégica basándose en los cálculos que Botvinnik justificó neutralizando las posibles maniobras del adversario; …Ab7 establece el alfil a modo pasivo de resistir el avance de las blancas, confesando su falta de planificación estratégica; 19.Rg1 aparta su rey de la diagonal dónde yace el alfil oponente y lo asegura tranquilamente junto a su ejército, carente de ansiedad por atacar incluso permite la posibilidad de que su adversario descuide su posición para adquirir ventaja; …Cc6 ataca el peón b y provoca a las blancas avanzarlo para cerrar la posición e igualarla con el fin de intentar reducir la actividad de piezas blancas. Aunque la posición superior de las blancas no sólo permite omitir aquel impulso ilusorio de un ataque prematuro, sino también mejorar la actividad de sus piezas y anular por completo los intentos de imponerse del adversario. La siguiente jugada de las blancas logra esto y plantea fuertes complicaciones para su oponente; 20.Cd5! Defendiendo activamente su peón b con dama y caballo además que ubica ésta pieza en un puesto avanzado fuerte que ahora controla cuadros en la posición adversaria, presionándolo y desafiando su escasa coordinación. Las negras omiten la captura en b4, pues aunque reduce material en juego no obtienen compensación alguna y debilitan su flanco de dama. Keres, tal vez algo desorientado por la firmeza invulnerable de la posición oponente realiza una jugada imprecisa que define la ventaja para Botvinnik, quién demuestra una destreza muy elegante para conducir el juego a su favor y vencer al adversario; …Ccd4? Ataca el alfil blanco, pero lo hace con el caballo que protegía su flanco de dama, el cuál se debilita por esta jugada un tanto apurada. La sugerencia alternativa es …Tb8 desafiando la actividad de las blancas en la columna b para luego maniobrar con su caballo a e5 y enrocar sosteniendo la posición con más resistencia;  21.Ad1 Por supuesto, las blancas conservan su alfil en una posición con ventaja de espacio, en la que pueden desplazarlo por las diagonales adyacentes, además neutraliza toda actividad del osado caballo manteniendo la presión sobre las negras que no cuentan con la armonía suficiente para organizarse, lo cual admiten con la siguiente jugada: …f6?! Momento de evaluar la posición, las blancas controlan valiosos cuadros centrales y uno de ellos que controlan desde la primera jugada lo tienen ocupado con un majestuoso equino activo, controlan las columnas b-f, y tienen el par de alfiles apuntando hacia el débil flanco de rey negro; es comprensible que por ello Keres haya tratado de ocupar g5 para su caballo con …f6, pero esta jugada no abarca la necesidad posicional que demanda su crítica situación puesto que ahora las blancas pueden adquirir una ventaja inmediata decisiva ganando tempo con 21.g5! y la posición de las negras se desmorona tras la variante …o-o, 22.gxf6 Axd5, 23.cxd5 Txf6, 24.Txf6 Dxf6, 25.dxe6 y las blancas ganan una pieza, por consiguiente la iniciativa y el juego. Por ello, lo mejor en vez de …f6 era el enroque y la posición de las negras aún era jugable. Pero Botvinnik tampoco juega la decisiva g5, la cual por supuesto que debió considerar en sus cálculos, sino 22.Rh2 apartando el rey sutilmente, aprovechando que cuenta con la ventaja posicional activa y que las negras aún lo tienen complicado para coordinarse, una maniobra destacable por su mérito intuitivo, después de todo se trata de un ser humano, que juega magistralmente cómo una máquina, pero humano a fin de cuentas; …Ac6 un humilde intento de evitar algún jaque desde la diagonal, algo que mejor se logra asegurando al rey con el enroque pero aquí parece que la seguridad del rey para las negras no es relevante porque pueden de creer que la posición del rey blanco tampoco es muy segura y ello «justificaría» que tengan su rey aún en la posición original, lo cual no da realmente la razón a Keres de jugar en esta ocasión de manera irreflexiva aguardando la equivocación de su oponente, pues las blancas han elaborado una posición en apariencia «pasiva» que no obstante contiene más potencial debido a la disposición activa de sus piezas, lo cual Botvinnik comprende y maneja en favor de su iniciativa espacial. 23.a4 comienza la batalla por el flanco de dama …a5 24.bxa5 bxa5 la columna se abre a favor de las blancas 25.Df2 arma la batería con torre posibilitando el avance g5 para organizar el ataque decisivo junto a sus piezas activas, el fuerte caballo centralizado, y el par de alfiles enfocados al flanco de rey …Ta7? No la mejor jugada, pues entrega un tempo vital para que las blancas realicen su ataque. El enroque, señor, no se inventó por caprichos estilistas sino por seguridad del rey, el enroque, buen hombre, aquí era necesario; 26.g5 ¡a por el rey! …O-O Habiendo rechazado esta jugada mucho más temprano, ahora carece de todo valor estratégico, el rey negro sólo puede contemplar lo que le aguarda el potencial activo de la posición blanca; además, el peón que hubieron avanzado ahora es vulnerable a que las blancas puedan atacar por la columna de torre, por ello las blancas no capturan gxf6, lo cual igualaría toda la posición, y con buen criterio deciden avanzar su peón 27.g6 conquistando cuadros vitales del enroque débil de su oponente y ejerciendo fuerte presión con el apoyo de todas sus piezas activas …f5?? La angustia de Keres en evidencia tratando de proteger su peón con la dama a la vez que plantea alguna artimaña de contrajuego si las blancas toman el peón de f5 no resulta justificable para la lógica implacable de Botvinnik, considerando que la única pieza que defiende al peón h4 es la dama negra y que el peón g6 es un soporte avanzado en el que la dama blanca puede dar jaque mate en h7, demuestra que algo mejor era …Ae8 para eliminar dicho peón, por ello …f5 es un desacierto que permite al ruso ejecutar la jugada decisiva para lograr abolir toda la posición negra, aquel procedimiento posicional no podía prolongarse más y así Botvinnik cosecha los frutos de su arduo trabajo con 28.Tb8!! El climax del juego. Una genial maniobra que desvía la dama negra de la protección del peón h4 y sea lo que sea que intenten las negras, no pueden evitar perder su dama o el jaque mate en h7. Las negras abandonaron.

Así, con cada pieza en el lugar más activo y una posición estratégicamente práctica las blancas concluyen el juego de manera prodigiosa.

“La estrategia requiere pensamiento, la táctica requiere observación”
Max Euwe

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Con frecuencia también se menciona el estilo universal, que más allá de ser un estilo propiamente definido, se trata de una sublimación espontánea de cada matiz estilístico desarrollada según la batalla exija del ajedrecista multifuncional, y es importante saber que el empleo práctico de tales matices no siempre es restrictivo cuándo se justifica con lógica su interpretación viva sobre el tablero de juego.

M. Euwe & W. Meiden, Ajedrez: El Camino Hacia La Maestría (1990). «El hecho de que un maestro juegue predominantemente con un cierto estilo no significa que sea incapaz de usar otro, pero probablemente por su temperamento prefiere uno sobre los demás, o deja la elección a según sea su contrario.»

Estimando que ningún estilo es mejor que otro -sino diferentes entre sí acorde a sus virtudes-, los matices que los distinguen, del más táctico y menos posicional al menos táctico y más posicional, se perfilan cómo fundamentos del ritmo ajedrecístico natural de cada jugador, siendo un complemento conceptual del enfoque a considerar cuándo se quiere desarrollar uno propio, además de ser una guía para el estudio interactivo de las composiciones tanto clásicas cómo contemporáneas, según estilos en los que se destaca la prevalencia de los valores inmortales del juego y la vida misma.

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